La apicultura en Colombia es una actividad en crecimiento, no solo por los beneficios que aportan las abejas al medio ambiente, sino también por la creciente demanda de productos derivados como la miel, el polen y la cera. Sin embargo, para garantizar la calidad de estos productos y proteger la salud de las abejas, es fundamental que los apicultores y apiarios cumplan con las normas sanitarias establecidas para el sector agropecuario.
Las Buenas Prácticas Apícolas (BPAP) son un conjunto de normas, procedimientos y recomendaciones destinadas a garantizar la sostenibilidad de la actividad apícola, la calidad de los productos apícolas y la protección de la salud de las abejas. Estas prácticas incluyen la correcta manipulación de las colmenas, la prevención y control de enfermedades, y la gestión adecuada del entorno y los insumos.